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Criterios diagnósticos

 

Los criterios clínicos observables que nos pueden hacer pensar en la presencia de una adicción en una persona son:

 

1)   OBSESION (mi vida va en función del tóxico, sólo pienso en ello…).

 

2)  MAQUINACIONES. (planear estrategias de consumo y minimización de riesgos, su vida se mueve en torno al consumo de tóxico y actividades relacionadas).

 

3)  CONSECUENCIAS NEGATIVAS GRAVES (pérdidas de amistades sanas y dejo de hacer otras actividades que hasta ahora eran placenteras, mentiras, ansiedad,…).

 

4)  FALTA DE RESPONSABILIDAD SOBRE SU VIDA. (incumplir obligaciones, me ayudan en lo básico: ropa, dinero, habitación o piso, comida,…).

 

5)  NEGACIÓN o AUTOENGAÑO (ilusión de control, minimización,…).

 

6)  PERDIDA DE CONTROL  (No utilizo en tóxico de la misma manera que antes. Lo necesito para afrontar salir, lugares, hablar, me meto en situaciones de riesgo para mi, culpabilidad).

 

7)  SIGO CONSUMIENDO A PESAR DE LAS CONSECUENCIAS (se aumenta la cantidad y frecuencia del consumo para poder colocarme)

 

 

De una manera más amplia podríamos decir que:

 

 

(1)    Una OBSESIÓN constante por la droga, la persona estará todo el día pensando en el consumo y planeando estrategias y mentiras para su consecución sin que nadie se entere. La conducta adictiva es por lo general apremiante y desgastadora. Si se es adicto, a menudo no se puede dejar de pensar en el consumo y de planear como conseguirlo. Cuando se acerca el momento de llevarlo a cabo, es muy probable que se experimente una sensación de ansiedad y excitación que no cederá hasta concretarlo. En general, la obsesión ocupará gran parte de su tiempo, su energía y su atención. Si se es adicto, se tenderá a organizar la vida de un modo que facilite la obtención del tóxico. Cuando la persona tiene que comenzar a mentir para esconder su consumo podemos decir que el tóxico se ha convertido en un problema. Es también importante el concepto de “Maquinación” es decir las estrategias y planes que constantemente está creando el adicto con intención de establecer un plan eficaz para drogarse con el menor de costes sociales posible. Como conseguir dinero, etc...

 

(2)    Otro de los criterios básicos es el de la PÉRDIDA DE CONTROL sobre la conducta de consumo. Esto se ve reflejado en la manera de consumir que el adicto tiene, que es mucho más compulsiva que el resto de usuarios de drogas, así por ejemplo, el primer trago de cerveza de una persona que tiene problemas con alcohol es mucho más rápido, y pude beberse un botellín en el tiempo en que otra persona sólo ha bebido un trago. Por ejemplo, una persona adicta a la cocaína no podrá guardarse tóxico para el día de mañana gastándoselo todo en el dia por su incapacidad de parar. Además, cuando una persona ya es adicta el consumo se convierte en solitario y no por el placer que le produce sino para evitar sentirse mal. A pesar de sus buenas intenciones o promesas, es incapaz de controlar o detener su conducta de consumo. La sustancia controla al adicto. La idea de autocontrol resulta confusa, porque algunas personas adictas creen que son capaces de ejercer cierto grado de control durante períodos variables, lo que les hace alimentar la ilusión de que no existe tan problema. Y un dato relevante es el hecho que les ocurre a muchos adictos de pretender no consumir un día determinado y acabar haciéndolo.  Para ellos este es un síntoma de estar enganchado.

 

(3)    Las CONSECUENCIAS NEGATIVAS del consumo a nivel familiares, sociales, físicas, gasto de dinero, laborales, de ocio, y personales es un tercer criterio clínico a tener en cuenta. Al principio se obtiene cierta gratificación aparente (luna de miel), pero tarde o temprano su conducta empieza a tener consecuencias negativas en la vida. Las drogas tienen su parte “buena” pero también tienen su parte “mala” y el problema es que se debe elegir el pack entero.

 

 

(4)    NEGACIÓN (autoengaño): A medida que el adicto empieza a acumular problemas en el trabajo y en el hogar, comienza a negar que el tóxico constituye un problema y que los efectos negativos en su vida tenga alguna conexión con el uso de éste. Puede tener pensamientos del tipo: “yo no tengo ningún problema con las drogas, ya que las controlo”, “mi problema con la cocaína no es tan grave, yo no soy un jonkie”, “yo siempre que consumo es cuando tengo problemas en el trabajo o con mi mujer, cuando las cosas me van bien lo controlo perfectamente”, o “sólo consumiré en fechas indicadas, fin de año o mi cumpleaños”. Cuando el adicto se autoengaño de esta manera, lo que está diciendo en realidad es: “si la realidad es dolorosa, no quiero verla, no quiero verme a mi mismo, por lo tanto cerraré los ojos y desaparecerá”. En consecuencia, la negación es un esfuerzo autoprotector. El adicto está obrando bajo un falso sistema de creencias y no ve que no es necesario ni posible ser perfecto, que el arreglo rápido no da resultado y que puede ser ayudado por otras personas.

 

 

 

Los criterios clínicos establecidos por el manual diagnostico y estadístico de los trastornos mentales para la dependencia de sustancias y abuso de sustancias son los siguientes:

 

Criterios para la dependencia de sustancias según el DSM-IV:

 

A.       Un patrón desadaptativo de consumo de la sustancia que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativo, expresado por tres (o más) de los ítems siguientes en algún período continuado de 12 meses:

 

1.      Tolerancia, definida por cualquiera de los siguientes ítems:

 

a)      Una necesidad de cantidades marcadamente crecientes de la sustancia para conseguir la intoxicación o el efecto deseado.

b)      El efecto de las mismas cantidades de sustancia disminuye claramente con su consumo continuado.

 

2.      Abstinencia, definida por cualquiera de los siguientes items:

 

a)      El síndrome de abstinencia característico para la sustancia (criterio Ay B de los criterios diagnósticos para la abstinencia de sustancias específicas).

b)      Se toma la misma sustancia (o una muy parecida) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.

 

3.      La sustancia se toma con frecuencia en cantidades mayores o durante un periodo más largo de lo que inicialmente se pretendía.

4.      Existe un deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el consumo de la sustancia.

5.      Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia (por ejemplo visitar a varios médicos o desplazarse largas distancias), en el consumo de la sustancia (por ejemplo, una dosis tras otra) o en la recuperación de los efectos de la sustancia.

6.      Reducción de importantes actividades sociales, laborales o recreativas debido al consumo de la sustancia.

7.      Se continúa tomando la sustancia a pesar de tener conciencia de problemas psicológicos o físicos recidivantes o persistentes, que parecen causados o exacerbados por el consumo de la sustancia (por ejemplo, consumo de cocaína a pesar de saber que provoca depresión, o continuada ingesta de alcohol a pesar de que empeora una úlcera).

 

B. La dependencia puede codificarse de la siguiente manera:

  1. Remisión total temprana.
  2. Remisión parcial temprana
  3. Remisión total sostenida
  4. Remisión parcial sostenida
  5. En terapéutica con agonistas
  6. En entorno controlado
  7. Leve/moderado/grave

 

C. Especificar si:

-Con dependencia fisiológica: signos de tolerancia o abstinencia (por ejemplo, si se cumplen cualquiera de los puntos 1 ó 2).

-Sin dependencia fisiológica: no hay signos de tolerancia o abstinencia.

 

 

Criterios para el Abuso de sustancias según el DSM-IV:

 

A.        Un patrón desadaptativo de consumo de sustancias que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativos, expresado por uno (o más) de los ítems siguientes , guante un periodo de 12 meses:

 

1.      Consumo recurrente de sustancias, que da lugar al incumplimiento de obligaciones en el trabajo, la escuela o en casa (por ejemplo, ausencias repetidas o rendimiento pobre relacionados con el consumo de sustancias; ausencias, suspensiones o expulsiones de la escuela relacionadas con la sustancia; descuido de los niños o de las obligaciones de la casa).

2.      Consumo recurrente de la sustancia en situaciones en las que hacerlo es físicamente peligroso (por ejemplo, conducir el automóvil o accionar una máquina bajo los efectos de la sustancia).

3.      Problemas legales repetidos relacionados con la sustancia (por ejemplo, arrestos por comportamiento escandaloso debido a la sustancia).

4.      Consumo continuado de la sustancia, a pesar de tener problemas interpersonales causados o exacerbados por los efectos de la sustancia (por ejemplo, discusiones con la esposa acerca de las consecuencias de la intoxicación, o violencia física)

 

B. Los síntomas no han cumplido nunca los criterios para la dependencia de sustancias de esta clase.

 

 

Estos criterios muchas veces son difíciles de establecer y hay mucha diferencia de diagnostico entre diferentes profesionales dada la subjetividad de los mismos. Una de las ayudas a las que podemos dirigirnos para establecer la anormalidad o patología del modo de consumo sería atendiendo a los problemas que el uso de tóxico provoca sobre la vida de la persona. Es decir, si la persona puede mantenerse por si misma o bien necesita ayuda de familiares u otros para llevar su vida porque si no, le es imposible. La falta de responsabilidad sobre como llevar su vida sin nadie que le ayude (le de vivienda, le de dinero, le lave la ropa, le planche, no tenga que trabajar, etc…) sería importante en cuanto al diagnóstico. Hay muchos pacientes que son incapaces de llevar su vida pero ellos no lo saben, pues otros (familia y facilitadores) se la dirigen. Este criterio de de suma importancia a la hora de establecer patología y a la hora de las diferencias de tratamiento entre una persona enferma mental verdadera y un sufriente que no es enfermo mental verdadero.